domingo, 15 de noviembre de 2009

EJERCICIO 4

Texto 1

Recuerdo que era niña, apenas tenía cinco años, cuando mi madre me llevo a ver a Santa Rosa de Lima. Era una tarde gris y lluviosa como suelen ser los inviernos de Lima. Era tanta mi emoción de verla, decían que ella hacia milagros, que el tiempo se hacia eterno.
Al fin llegamos, y allí estaba esa mujer llena de vida y bondad. Su rostro sólo irradia paz y amor a pesar que yacia en un féretro.


Texto 3

Era un domingo caluroso, y Carlos no se imaginó que hoy sería el último día de su existencia. Se levantó e hizo la misma rutina de siempre. Pero, como nunca se miró al espejo, sonrió y dijo hoy va a ser un día espectacular me declararé a Carmencita, ya estoy cansado de tanta timidez; nos comentó el mejor amigo de Carlos, quien recordaba todavía con lágrimas en los ojos la muerte de su "pata" del alma, a pesar que ya habían pasado siete largos años.

Texto 4

Estoy aquí para saber de Luisito, me dijeron que acá vivía mi hijo, mi madre me lo dijo. Se lo prometí a mi madre que vendría a verlo, en su lecho de muerte. Ella me lo imploró que lo haga y que le perdone por todo el daño causado. Ella no paraba de llorar e insistía que nunca se perdonaría si yo no iba a visitar a Luisito. Aunque su voz se iba apagando poco a poco no dejaba de repetirlo, fue así como mi madre dejó de respirar y hoy yo estoy al frente de la puerta de mi hijo.

EJERCICIO 5

Sería una solución para frenar la corrupción
ELIMANAR EL CONGRESO

Por Dios y por la plata. El escándalo se sanciona, del pecado ya casi cumplimos 200 años. El juramento fue claro. El parlamento, poder que representa, en teoría, a los ciudadanos en una República, se ha convertido en un recinto digno de la saga de Sherazada en la Mil y una noches. Los peruanos y la cueva de 120 ladrones.
Por supuesto, no es un mal nacional. Pero es bien sabido, que en el Perú sólo se cuecen habas. Desde 1823, cuando nuestro primer congreso constituyente aprueba la Constitución, tras arduos debates y conflictos intestinos, Bolívar llega y la deja sin efecto antes de nacer. La Constitución abortada, sin píldora del día siguiente.
Poco habría de cambiar, o casi nada, que no es lo mismo, pero es igual, como diría el buen Silvio Rodríguez. El Congreso, unicameral o bicameral, ha cumplido su función: entorpecer el progreso del país o simplemente enquistarse en el poder.
Eliminarlo nos haría un favor, por lo menos hasta que se mejoren los mecanismos de participación ciudadana. Después de todo, el pueblo se merece los congresistas que tiene. Por ese recinto han desfilado personajes de todas las calañas y envergaduras Susy Diaz , Alfredo Gonzales, hasta proxenetas.

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